Docentes y personal de RIC dicen «sí» al español
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Los empleados de RIC hacen fila para aprender el idioma de su comunidad.
Esta primavera, el Departamento de Lenguas Modernas de Rhode Island College puso en marcha su primer curso introductorio de español (Español 101), dirigido a todo el personal y al cuerpo docente de tiempo completo. Casi 90 empleados se inscribieron.
Según David Ramírez, jefe del departamento y profesor de español y estudios latinoamericanos, existen muchas razones, tanto personales como profesionales, por las cuales la gente desea aprenderlo. En última instancia, para Ramírez, esta iniciativa tiene como objetivo fundamental el fortalecimiento de la comunidad; además, considera que, al aprender español, el personal y los docentes estarán mejor capacitados para servir a la creciente comunidad hispanohablante, tanto dentro como fuera del campus.
«Los idiomas que ofrecemos aquí en RIC son las lenguas de nuestras comunidades», afirma Ramírez. «No hace falta tomar un avión para encontrar el corazón de las comunidades de habla hispana y portuguesa; basta con conducir cinco minutos o salir por la puerta hacia su propio vecindario, y allí están. Aprender el idioma de una comunidad no solo crea vínculos más sólidos con ella, sino que también tiende un puente hacia una comprensión cultural más profunda».
Se trata de un curso híbrido, gratuito y sin créditos académicos, programado convenientemente al finalizar el horario laboral habitual. Las clases se imparten de forma presencial y virtual una vez a la semana. Aunque casi 90 empleados manifestaron interés en el curso, el cupo se limitó a 30 estudiantes. Las 60 que no lograron obtener un lugar han quedado en lista de espera y se les ofrecerá el curso nuevamente en el otoño.
Impartido por Isa Tejada, egresada de RIC en 1997 con una Licenciatura en Educación Secundaria y especialización en español —quien continuó su carrera enseñando ese idioma y actualmente es subdirectora de la Escuela Secundaria Cranston East—, señala que el objetivo de este curso es «brindar a todos los miembros del personal la oportunidad de aprender español conversacional básico, al tiempo que exploran las diversas culturas que conforman el mundo hispanohablante».
«Aprecio su estilo de enseñanza», dice Sheri Boucher, profesora asociada de enfermería en RIC. «Se centra menos en la memorización de palabras y más en captar la esencia de lo que se decía».
Tejada se alegra de que sus alumnos lograran captar su intención. Pues quería que todos se sintieran cómodos aprendiendo el idioma en un entorno donde los errores y las equivocaciones fueran aceptados.
«También valoro mucho el tiempo que dedicó a enseñarnos sobre las diferentes culturas», comenta Jeanmarie Pariseau, directora de donaciones anuales. «Por ejemplo, en una lección nos hizo tomar conciencia de los distintos matices que existen en el idioma español. Grabó a estudiantes de la escuela secundaria Cranston East —hablantes nativos de español—, y luego señaló las diferencias en la velocidad al hablar, de un estudiante, quien era, digamos, de Puerto Rico, en comparación con otro que provenía de la República Dominicana; igualmente cómo algunos hispanohablantes omiten la última letra de un verbo.”
Pariseau agrega que la docente incorporó música, gastronomía y danza. Y que le faltan palabras para enfatizar lo enriquecedora que fue esta clase; pues las risas en el aula lograban que ni siquiera se diera cuenta de que estaba aprendiendo.
«Espero que, después de tomar el curso, tanto docentes como el personal de RIC tengan una mejor comprensión de los estudiantes hispanos», afirma Tejada.
Ramírez coincide en que lograr que los miembros del equipo docente y el personal aprendan español es una forma de brindarles una experiencia directa de lo que implica aprender un idioma. Pues con ello tienen la oportunidad de experimentar esa sensación de vulnerabilidad, en cuanto a la dificultad para encontrar las palabras con las cuales expresar cosas básicas. Algo que los estudiantes multilingües experimentan a diario al aprender inglés.
Quienes tomen este curso no alcanzarán la fluidez al finalizarlo; sin embargo, la esperanza de Ramírez es que desarrollen una relación diferente con el idioma.
Esta iniciativa forma parte de otros esfuerzos del Departamento de Lenguas Modernas para enlazar el idioma con la comunidad:
• Patrocina círculos de conversación en español y portugués durante el año académico, los cuales están abiertos a toda la comunidad de RIC.
• Ha ampliado las oportunidades de pasantías —tanto dentro como fuera del campus— para los estudiantes que cursan la especialidad o la subespecialidad en idiomas. Estas pasantías tienen lugar en escuelas, clínicas comunitarias y organizaciones sin fines de lucro.
• Creó una serie de orientación profesional titulada “Modern Language Conversations” —Conversaciones sobre Lenguas Modernas—, en la que los egresados acuden para compartir sus experiencias laborales y establecer contacto con los estudiantes actuales.
• Asimismo, se puso en marcha una iniciativa de participación titulada “Building a Community of Language Lovers” —Construyendo una comunidad de amantes de los idiomas—, en la cual los estudiantes comparten sus trabajos académicos con sus compañeros y el cuerpo docente.
«Todas estas iniciativas tienen como objetivo vincular el idioma con la comunidad», afirma Ramírez. «Ese es el núcleo de todo lo que hacemos. Ver a la gente reconocer el valor del idioma resulta realmente emocionante. De este modo, nuestro departamento cumple su misión en el campus».
Se proyecta que, para el año 2050, Estados Unidos se convierta en la nación hispanohablante más grande del mundo.