Un equipo de estudiantes de RIC gana el primer premio en un hackatón.

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Su aplicación impulsada por IA los llevó a la victoria.

En el transcurso de 24 horas, un equipo de cuatro estudiantes de Rhode Island College superó a sus competidores en el primer hackatón de URI, celebrado el 21 y 22 de febrero. El evento atrajo a más de 100 estudiantes de colegios y universidades de toda Nueva Inglaterra. Con un total de 39 equipos y nueve ganadores (un ganador por categoría).

El equipo de RIC, fueron los ganadores de la categoría de startups de inteligencia artificial (IA), y se llevó a casa 3.000 dólares, además de un viaje con todos los gastos pagados, a modo de participar en el hackatón de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, más adelante este año. 

Los miembros del equipo son Edward Tavarez, estudiante de último año con doble especialización en Ciencias de la Computación y Ciberseguridad; Sonya Cheteyan, estudiante de último año con doble especialización en Ciencias de la Computación e IA; Nathan Fowler, estudiante de último año con doble especialización en Ciencias de la Computación y de Datos; y Lucas Webber, estudiante de tercer año especializado en Ciencias de la Computación.

Su desafío consistía en aplicar la IA a problemas reales mediante puesta en práctica, profundidad técnica y experimentación. Los estudiantes respondieron a este llamado desarrollando una aplicación móvil diseñada para asistir a personas con autismo, impedimentos del habla y de la audición, así como a aquellas que padecen ansiedad telefónica severa.

Su proyecto, Phogent, es una aplicación que permite a las personas con discapacidad auditiva, autistas o aquejadas por la ansiedad telefónica realizar y recibir llamadas en tiempo real mediante  una conversación por mensajes de texto.

El equipo de RIC comenzó por dividir las funciones dentro del proyecto. Webber y Tavarez se encargaron de lo que implica el frontend, utilizando codificación adecuada para definir la apariencia y el estilo de la aplicación. Cheteyan y Fowler se centraron en los aspectos de la IA para la creación de Phogent.

De acuerdo a Cheteyan, el proyecto tuvo un inicio complicado.
«Pensábamos que no iba a ser viable», comenta ella. «Eso, hasta que Lucas (Webber) tuvo un momento de inspiración y logró un gran avance en la solución de los problemas de depuración de la aplicación».

Tras esa mejora, afirma que supo que la aplicación tenía grandes posibilidades de ganar.

«Uno de los mentores del hackatón padece un trastorno del procesamiento auditivo, lo que dificulta la interpretación de las conversaciones telefónicas», explica Cheteyan. «Nos dijo que esta aplicación era una excelente idea para alguien en su situación. Su perspectiva nos infundió la esperanza de que se trataba de un proyecto verdaderamente útil».

Después de tres rondas de evaluación fue declarado ganador.

«La experiencia de participar en el hackatón fue abrumadora», afirma Webber. «Dado que era nuestra primera vez, imaginamos que habría personas con más experiencia que nosotros. Durante la evaluación preliminar, vimos muchos proyectos muy bien elaborados. Resulta un tanto increíble saber que fuimos los ganadores».

«Me gusta que nuestra aplicación sea algo que se pueda usar en el mundo real», añade. «Nuestro objetivo ahora es crear una versión pública y, tal vez, asociarnos con el Sherlock Center [de Discapacidades] —ubicado en el campus de RIC— para probarla con la comunidad a la que prestan sus servicios».

Cheteyan explica que valoró el hecho de que todos los miembros del equipo se dedicaran al proyecto con igual entrega.

«Estábamos motivados y teníamos una energía positiva», afirma ella. «Para mí, eso es mejor que participar en el hackatón de forma independiente. A veces la mente se bloquea, y contar con un equipo para analizar las estrategias resulta de gran ayuda».

Timothy Henry, director del programa de IA de RIC y profesor asociado, fue el impulsor de su participación en el hackatón. El resultado lo llenó de entusiasmo.

«Se trata de un logro extraordinario», señala Henry. «Lo que hace que su aplicación resulte especialmente impresionante es que no se limitaron a crear algo técnicamente sofisticado; identificaron un problema real que afecta a las personas con dificultades auditivas, del habla y de la comunicación, y diseñaron una solución bien pensada. Ellos encarnan ese tipo de pensamiento aplicado y centrado en el ser humano que nos esforzamos por fomentar en todos nuestros programas en RIC».