RIC lleva curso universitario de trabajo social a la comunidad
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Construyendo un acceso directo para todos los miembros de la comunidad interesados en el trabajo social.
Una animada conversación inundó una de las aulas del RIC Workforce Hub de Central Falls durante una clase vespertina. Cerca de 20 estudiantes —muchos de ellos miembros de las comunidades latina y caboverdiana— debatieron ideas, formularon preguntas, compartieron experiencias personales y vincularon lo aprendido con sus propias comunidades y lugares de trabajo.
El ambiente resultaba acogedor y estimulante. Los estudiantes se veían cómodos expresándose con franqueza, mientras mantenían una profunda concentración en lo que compartían los instructores y coordinadores del programa. Por momentos, el salón estallaba en carcajadas; en otros, las conversaciones se tornaban serias, propias del trabajo social, abordando temas como la intervención de crisis, los sistemas de apoyo y las realidades que enfrentan las comunidades vulnerables.
El instructor, Michael Andrade, conducía la sesión con gestos enérgicos y un lenguaje accesible, fomentando la participación, promoviendo un intercambio colaborativo de ideas en lugar de una clase magistral tradicional.
Abordando la falta de personal en servicios sociales
La asignatura SWRK 200: Introducción al Trabajo y la Justicia Social es el primer curso de cuatro créditos ofrecido por el Centro de Excelencia Atrévete de la Escuela de Trabajo Social de Rhode Island College. Una iniciativa que cuenta con el respaldo de una subvención de la Administración de Recursos y Servicios de Salud del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, diseñada para reducir las barreras de acceso a la educación superior.
El curso permite a los estudiantes indagar en las diversas trayectorias profesionales del trabajo social mediante el aprendizaje basado en escenarios y estudio de casos. Asimismo, les da la oportunidad de explorar las múltiples alternativas vocacionales dentro de este campo, incluyendo el bienestar infantil, la mediación e intervención de crisis, los servicios de atención a la violencia doméstica, la organización comunitaria, además de las políticas públicas y la defensa de derechos.
«Uno de nuestros objetivos es dar a conocer el trabajo social como una carrera profesional y establecer un canal para que los miembros de la comunidad empiecen a considerar la posibilidad de ir a la universidad», afirma Jayashree Nimmagadda, profesora de Trabajo Social en RIC y una de las organizadoras del programa. «Nuestro objetivo era llegar, en particular, a aquellos adultos que tal vez ya cuenten con algunos créditos universitarios o que ya se encuentren trabajando en el ámbito de los servicios sociales».
En lugar de ofrecer un programa de certificación sin créditos académicos, los organizadores lo estructuraron deliberadamente para que los estudiantes pudieran obtener créditos universitarios transferibles, válidos por siete años. Lo que les ayudará a avanzar hacia una licenciatura u otra trayectoria académica.
«No soy muy partidaria de que la gente pase horas sentada en un aula solo para recibir un certificado de asistencia», afirma Nimmagadda. «Ofrecer créditos universitarios les procura un escalón para seguir ascendiendo».
La segunda instructora del curso, la profesora asistente de Trabajo Social Estrellita Moronta, señala que, a través de esta iniciativa, los estudiantes aprenden sobre el trabajo social y sus valores, mientras deciden si esta es la trayectoria profesional adecuada para ellos.
Todos los organizadores coinciden en que este curso llega en un momento crítico para la fuerza laboral de los servicios sociales y la salud conductual.
Andrade afirma que, en una etapa en la que cada vez menos personas se incorporan a las vocaciones de servicio —y la demanda continúa en aumento, particularmente a medida que la población envejece—, este programa les permite a los participantes percibir el trabajo social como una carrera alcanzable y significativa.
«Ahora más que nunca, es el momento de invertir en la fuerza laboral de servicios humanos», señala Andrade. «Necesitamos captar el interés de las personas desde una etapa más temprana y ayudarles a ver que esta puede ser una carrera sumamente gratificante».
Acercando a estudiantes no tradicionales a la universidad
A diferencia de los cursos universitarios tradicionales impartidos en el campus de RIC, SWRK 200 está diseñado para estudiantes no tradicionales, incluidos aquellos adultos que deben balancear el trabajo con las responsabilidades familiares y la reinserción educativa.
«El Hub es un espacio dentro de la comunidad que la gente ya conoce», afirma Nimmagadda. «Elimina algunas estructuras institucionales, lo que lo hace más amigable y accesible. Muchos estudiantes de primera generación, así como aquellos que retoman sus estudios, pueden sentirse intimidados al tener que orientarse por primera vez en un campus universitario. En el Hub, encuentran una puerta de entrada a la vida universitaria en un espacio que perciben como accesible».
Para la estudiante Sandra Escobar Cortés —una profesional de 51 años con experiencia en desarrollo comunitario, trabajo social y derecho; con una maestría en estudios políticos y con 24 años de trayectoria— la decisión de cursar esta asignatura en el Hub representó una oportunidad para comenzar a construir su carrera profesional en los Estados Unidos después de llegar de Colombia hace dos años.
«Quiero poner mis conocimientos profesionales al servicio de mi comunidad. Estoy estudiando para convertirme en trabajadora de salud comunitaria y he observado de primera mano las experiencias de los trabajadores sociales en este país», afirma. «Este curso me ha ayudado a identificar con mayor certeza el camino que debo recorrer. Constituye un peldaño hacia la maestría de Trabajo Social en RIC, lo cual me acercará a mi propósito: ejercer en el campo de la salud mental».
Creando oportunidades para personas multilingües
El programa tiene como objetivo abrir espacios también para los estudiantes bilingües. Si bien el inglés sigue siendo el idioma principal de instrucción debido a los requisitos de la educación superior, Nimmagadda señala que los organizadores esperan crear oportunidades más flexibles para aquellos estudiantes que se sientan más cómodos expresándose en su lengua materna.
Nimmagadda afirma que miembros del cuerpo docente, como Moronta —quien domina el español— y Andrade —quien habla portugués—, pueden asistir a los estudiantes que opten por completar ciertas tareas en su propio idioma.
«Tener la oportunidad de formar parte del proceso de aprendizaje de los miembros bilingües de la comunidad es sumamente gratificante, a medida que el Centro de Excelencia avanza hacia su objetivo general de aumentar el número de trabajadores sociales bilingües en la comunidad», comenta Moronta. «Es un verdadero honor formar parte de este cambio a gran escala en el estado de Rhode Island. Me entusiasma el impacto que esta clase tendrá en estos estudiantes y, a la larga, en la comunidad».