Impulsada a liderar: Gianna Rose

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Rose convierte su historia y la de innumerables latinos en la misión de su vida.

Existen líderes estudiantiles y, aparte, se encuentra Gianna Rose, quien lleva el concepto de «líder estudiantil» a otro nivel. Pocos estudiantes llegan alguna vez a las salas de juntas donde se toman grandes decisiones; sin embargo, Rose no solo se ganó un lugar en esas mesas, sino que se aseguró de que cada una de las voces que representaba fuera escuchada.

Desde ser la única representante estudiantil en un comité de altos directivos de RIC —encargado de definir el rumbo estratégico de la institución— hasta ser la única voz estudiantil de su institución presente en la mesa del Comisionado de la Junta de Educación —influyendo en decisiones que afectan a miles—, los logros de Rose darían para llenar un libro.

Este año, con tan solo 22, obtendrá su Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública, junto con un Certificado en Organizaciones Internacionales No Gubernamentales y Estudios sobre Entidades sin Fines de Lucro. Al mirar su recorrido entre 2022 y 2026, su trayectoria en el servicio público ha sido extraordinaria.

Desde su primer año, ha desempeñado múltiples roles de liderazgo en el Gobierno Estudiantil (Student Community Government, Inc. – SCG por sus siglas en inglés): primero, como representante general, dando voz a los problemas e inquietudes de los estudiantes en las reuniones parlamentarias; y, posteriormente, sumando a su trayectoria los cargos de coordinadora de organizaciones estudiantiles y secretaria del concejo ejecutivo. Dicha organización sería su primer paso en el ámbito de la protección de derechos.

Durante su segundo año, reactivó el Club de Ciencias Políticas y asumió el rol de presidenta. Gestionando oportunidades de desarrollo académico y profesional para sus miembros, además, lideró eventos en el campus, como reuniones para ver debates y campañas para el registro de votantes. Hoy en día, esta organización —anteriormente inactiva— cuenta con una sólida membresía de 20 integrantes.

Ese mismo año, Rose también se convirtió en la única representante estudiantil para el Comité de Misiones y Objetivos de RIC. Allí, colaboró con el cuerpo docente y el personal administrativo en temas relacionados con la designación de la institución como Institución al Servicio de los Hispanos (HSI, por sus siglas en inglés). Su objetivo principal fue asegurar que el compromiso de la universidad con su estatus de HSI se mantuviera como una prioridad institucional.

Hacia el final de su segundo año, ya se encontraba en un avión rumbo a Washington, D.C., para realizar una pasantía legislativa de una semana en la oficina del representante estadounidense Seth Magaziner, donde llevó a cabo investigaciones sobre políticas públicas, redactó memorandos, asistió a sesiones informativas legislativas y brindó asistencia a los electores que llamaban para plantear sus inquietudes. La experiencia, afirma, fue «transformadora».

«Al haberme criado en un hogar de clase media-baja y ser la primera de mi familia en asistir a la universidad, nunca pensé que llegaría a ocupar un lugar en esos espacios donde se toman decisiones importantes», afirma Rose. «Fue increíble recorrer los pasillos de la Cámara de Representantes y del Senado, así como observar de cerca el proceso legislativo».

Rose no solo fue testigo del día a día de una ajetreada oficina parlamentaria, sino que también aprendió cómo se informa a los líderes del Congreso sobre diversos temas. Además, aprendió del especialista en políticas a cargo, cómo redactar memorandos y notas informativas, así como la manera de gestionar las conversaciones telefónicas con los electores.

Durante su tercer año de carrera, fue seleccionada para cumplir un mandato de dos años en el Concejo de Educación Postsecundaria de Rhode Island. Siendo la única representante estudiantil del sistema público de educación superior del estado —cargo que continúa ocupando en la actualidad—, donde vela por que la voz de los estudiantes esté fielmente representada a nivel estatal. En efecto, representa a miles de estudiantes de múltiples instituciones.

«No hay manera de exagerar lo impresionante que resulta esto», afirma Robyn Linde, profesora de Ciencias Políticas. «Representar al cuerpo estudiantil universitario en esta importantísima comisión constituye un logro extraordinario para cualquier estudiante, y más aún para una estudiante universitaria de primera generación. Gianna ocupa un lugar en la mesa donde se toman las decisiones trascendentales en materia de educación superior, y se desenvuelve con total solvencia en un comité integrado por políticos, abogados, rectores universitarios y otros líderes educativos».

Desde el concejo, Rose fue designada para un mandato de dos años en la Junta de Educación de Rhode Island. Siendo una de dos estudiantes que actualmente forman parte de ella y la única representando a RIC. Allí, ofrece al comisionado de educación postsecundaria y al presidente del concejo perspectivas estudiantiles, las cuales influyen en las decisiones a nivel estatal.

«Ser miembro de la Junta de Educación ha tenido el mayor impacto en mi crecimiento personal y profesional», afirma Rose. «Mi mayor desafío fue el síndrome del impostor. Me preguntaba: "¿Realmente se supone que debo estar en esta mesa, junto a personas tan importantes?". Pero luego me recordaba a mí misma que había sido invitada a aquella mesa».

Durante su último año, mientras desempeñaba estos cargos, Rose se convirtió en asesora estudiantil en la Oficina de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) de RIC, formando parte del Comité Federal Ad Hoc sobre Directivas Presidenciales. Como asesora, dio seguimiento a las legislaciones federales HSI y DEI, así como al impacto de las mismas en la educación superior. Incluso realizó labores de cabildeo en Washington para respaldar la financiación federal destinada a las instituciones HSI.

Estas actividades políticas, realizadas durante sus cuatro años en RIC, no constituyen una lista exhaustiva. Cuando se le pregunta qué la impulsa a involucrarse —cuál es el gran «porqué» detrás de todo lo que hace—, ella responde que es su historia personal: la de una pequeña adoptada en una de las regiones más pobres de Guatemala.

Nacida en Mazatenango, Guatemala, Rose fue adoptada a los tres meses de edad por sus padres estadounidenses. Puesto que fue una adopción cerrada, no tiene muchos detalles sobre su madre biológica. Y la propia agencia de adopción ya no existe. Pero según los registros, su madre tenía menos de 25 años cuando la dio a luz y trabajaba como lavandera.

«En su pueblo, nadie habría tenido la oportunidad de hacer las cosas que yo he tenido la bendición de hacer. Crecí con privilegios que mi madre biológica nunca tuvo, como el acceso a una educación de calidad. Eso pesa mucho sobre mí. Y aunque solía inquietarme de manera negativa, encontré fuerza a través de mi historia, así como un propósito en ella».

Para Rose, su historia de adopción es el "porqué" de lo que hace. “Lo hago por otros guatemaltecos y otros latinos que inmigran aquí y que solo desean la oportunidad de tener una mejor vida. Lo hago por mi madre y mi padre adoptivos —especialmente por mi padre—, quien tuvo varios empleos y se sacrificó muchísimo solo para poder costear mis estudios,” relata. “Mi padre es italiano y mi madre es irlandesa. Él siempre quiso ir a la universidad, pero nunca tuvo la oportunidad. Igualmente lo hago por mi madre biológica, una humilde lavandera que no tuvo las oportunidades con las que yo he sido bendecida. Pienso en ella todos los días y aunque no esté conmigo físicamente, lo está en mi corazón».

Tras graduarse de RIC, Rose planea asistir a la facultad de derecho para especializarse en derecho migratorio, equidad y adopción. Es miembro de la Sociedad Prejurídica de RIC y fue galardonada con el Premio Bertha Christina Andrews Emin a la Excelencia. Premio que reconoce a una mujer a punto de graduarse que haya obtenido mención honorífica y haya demostrado un liderazgo significativo en los asuntos estudiantiles.

«Si mi madre biológica me conociera hoy, creo que estaría orgullosa de mí», concluye Rose.