Egresada de RIC dirige una de las organizaciones sin ánimo de lucro más influyentes de Rhode Island

Milagro Sique

De niña inmigrante a sus ocho años a CEO del Dorcas International Institute

Cuando Milagro Sique llegó a Rhode Island College, su plan era convertirse en psicóloga clínica. Sin embargo, su formación en dicha institución marcó el inicio de una trayectoria en el trabajo social y el liderazgo de organizaciones sin ánimo de lucro que, con el tiempo, la llevaría a ocupar el cargo de CEO (directora general) del Dorcas International Institute, una de las organizaciones más influyentes de Rhode Island, dedicada a atender a inmigrantes, refugiados y familias de escasos recursos.

Su historia —de niña inmigrante a convertirse en CEO— resulta inspiradora; no obstante, para Sique, esta trasciende el éxito profesional, pues trata de mostrar lo que es posible alcanzar cuando se tiene acceso a educación, una buena mentoría y oportunidades.

El espejo de su vida

Cuando Sique llegó a Estados Unidos, solo hablaba español. Tuvo que aprender un nuevo idioma y adaptarse a una nueva cultura, mientras veía a su madre trabajar incansablemente para construir un futuro mejor para ellas; los sacrificios de su progenitora le enseñaron que la educación podía cambiar el rumbo de la historia familiar.

«Me crió una madre soltera quien nos trajo a Estados Unidos en busca de una vida mejor», cuenta Sique. «Tenía dos o tres empleos porque era la única proveedora. Y siempre me decía: “Estudia para que tengas una vida mejor. Mírame a mí. Soy tu espejo”».

Durante años, Sique se cuestionaba a qué se refería su madre. Un día, por fin se lo preguntó, a lo cual ella respondió: «No seas como yo. Ve a la escuela. Consigue una buena educación para que algún día puedas trabajar tras un escritorio y no hasta el cansancio».

Maestros que vieron su potencial

Mientras crecía en la ciudad de Nueva York, Sique encontró maestros y mentores que reconocieron su potencial y la animaron a aprovechar oportunidades que, de otro modo, tal vez no habría imaginado.

«Mi maestra de tercer grado, la Sra. Pheebles fue muy amable e hizo todo lo posible por ayudarme a aprender inglés», comenta Sique. «El director de un programa juvenil —con quien sigo en contacto— no solo me animó, sino que realmente me impulsó a considerar la educación superior como una oportunidad. Agradezco a esos maestros que se preocuparon por mí y a esa organización juvenil que marcó la diferencia».

A los 16 años, Sique ya brindaba tutoría a personas que aprendían inglés. Se estaba convirtiendo en el tipo de mentora que ella misma había necesitado en su momento.

Aquel compromiso de ayudar a los demás se convirtió en un aspecto fundamental de su trayectoria profesional. La llevó a Rhode Island College; inicialmente con la intención de convertirse en psicóloga clínica, pero descubrió el trabajo social y ahí encontró su vocación de servicio.

Liderando con propósito

A lo largo de los últimos 20 años —incluidos 12 en Dorcas—, ha trabajado con familias que enfrentan inestabilidad de vivienda, discapacidad, abuso de sustancias y dificultades económicas. En Dorcas, desempeñó funciones en atención al cliente, administración y gestión operativa, adquiriendo un profundo conocimiento de la organización.

«En Dorcas me contrataron como psicóloga educativa y llegué a gestionar alrededor de cinco organizaciones que prestaban servicios a familias y jóvenes», comenta. «Algo que me inspiró fue reconocer que podía marcar la diferencia en la vida de un niño».

Para Sique, asumir el cargo de CEO representa algo más que un logro profesional.

«Quería ser un modelo a seguir para todas esas niñas que llegaron a este país a los ocho años sin saber que podían llegar a ser esta persona», afirma.

Ejemplo para nuevas generaciones

Casi dos meses después de asumir la dirección de Dorcas, Sique fue invitada a ser oradora de apertura de la celebración del Mes de la Historia de la Mujer en Wheaton College, donde asistieron cerca de 90 personas, entre estudiantes, miembros del profesorado e integrantes de la comunidad.

Tras su discurso, y para su sorpresa, varias jóvenes se le acercaron y le dijeron: «Gracias. Ver a alguien como tú en este cargo nos da esperanza».

En ese instante, Sique se dio cuenta de que se había convertido en la persona que algún día necesitó. Y afirma que, para eso está aquí. Que su objetivo al hacerlo es demostrar que son muchas más las personas como ella con las capacidades de llegar a ser CEO. 

Hoy, Sique se centra en fortalecer la misión de Dorcas y ampliar su impacto. Quiere asegurarse de que los recién llegados tengan las mismas oportunidades de triunfar que otros le brindaron a ella en su momento.

«No concibo el liderazgo como una posición de autoridad, sino como una oportunidad para empoderar a los demás», asegura. «Mi propósito personal es apoyar a las organizaciones juveniles, ya que son ellas las que moldean quién será cada individuo en el futuro».

Su vínculo con Rhode Island College perdura, pues forma parte del comité asesor de la Escuela de Trabajo Social, contribuyendo a apoyar a la próxima generación de trabajadores sociales.

Al preguntársele qué consejo daría a los jóvenes, Sique los anima a reconocer el valor que pueden aportar a sus comunidades. Y que no deben subestimar aquello que pueden ofrecer. «Ya sea que hablen inglés o no, la comunidad de la que provienen los necesita. Los necesita en su propio idioma y necesita su apoyo».

Asimismo, incita a los jóvenes a continuar su formación académica, «porque la educación es algo que nadie te puede quitar», concluye.